El que busca…

Y un día llegaste…

Toda esta historia comienza cuando después de terminar mi carrera en la facu, estaba lista para ser madre. Ya no tendría que estudiar todo el tiempo ni asistir a clases. Entonces la búsqueda comenzó..

Pero qué pasa cuando no sale cómo lo planeaste? Pensás que dejás de tomar los anticonceptivos y listo, llegó el bebé.

Pero no…comenzaron a pasar los meses y nada. Resulta que mi cuerpo estaba muy pasado de vuelta con tanta pastilla. Tomé durante 10 años o más…entonces a mi cuerpo le llevó 1 año sacarse todo eso de encima. Cómo sé que fue un año? Justamente porque al año, de repente, el pelo se me puso grasoso, recién ahí mi período menstrual fue un lío, mis nervios (hormonas) estaban muy revolucionadas, me dolían los pechos, ovarios, cadera, todo!

En ese momento comenzó la revolución, pero mientras tanto, daba la sensación de que toda madre alrededor tuyo quedaba embarazada sólo con mirarla. De repente vez panzonas por todos lados. Te enterás de todos los embarazos habidos y por haber. Y vos seguís sin nada.

Y obvio que aparecen los comentarios: y vos para cuándo? Ya tenés más de treinta, se te va a pasar el tren! No dejes para más adelante porque te hacés vieja…bla bla bla. ¡No saben lo que hiere eso a una mujer que está tratando de ser madre!

Hasta nos fuimos de viaje a la playa para relajar la cabeza y no pensar todo el tiempo en eso. Todo venía tan bien hasta que el último día, dos horas antes de tomar el avión de regreso, siento que me llega el período…tanto viaje, tantos tragos motivacionales, tanto nadar, para nada. Pensás que nada sirve.

Hasta que un amigo me recomendó comenzar a tomar un “polvito” peruano que “te ayuda a tener más energía y a estar más despierto”, me dijo. Es más natural que los energéticos que compras en la farmacia. Y también me aclaró: “ojo que los efectos secundarios pueden ser medio loquitos”!! Me quedé pesando en qué me habría querido decir…

Al mes y medio, un viernes por la tarde, viendo tele, me sentía super mal. El estómago hinchado y pesadez, pero de a ratos se me pasaba. Entonces no le di mucha importancia. Me desperté a las 3 am super descompuesta y tuvimos que ir a la guardia.

“Te voy a dar algo para la gastroenteritis”, me dijo la doctora. “Y si estoy embarazada?”, le pregunté. “Estás?”, me pregunta. “No sé, hay posibilidades”, le respondí. Cuatro horas sentados en la guardia estuvimos esperando los resultados. Preguntando a cada rato. Hasta que se hartaron de vernos y nos llaman. “Ustedes son los del estudio de embarazo?”, “espérenme que voy a llamar al laboratorio”, dijo el jefe de la guardia.

Nosotros parados cual barra en un bar esperando un trago. En ayunas, yo descompuesta, con sueño, cansada. Y el teléfono del médico no andaba, el cable estaba roto. Prueba con otro, no tenía tono! What?! Hasta que se va hasta el fondo y se pudo comunicar con el laboratorio. “Ajá, si, ajá, ok.”, lo mirábamos…

Levantó la mirada y me dice “estás hasta las manos flaca”…

Luciana.

Puntuación: 1 de 5.
No hay comentarios que mostrar.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

0